La mayoría de personas no acuden al dentista hasta que no sienten dolor. Del mismo modo, y por contradictorio que sea, la razón por las que otros muchos dejan de acudir es por el miedo a sentir dolor. En el 2009, el dentista dispone de las técnicas necesarias para no hacer daño.
¿Cómo hemos solucionado el dolor?
Con la anestesia local de gran eficacia cuya aplicación con agujas delgadísimas es totalmente indolora, si se pone con cuidado y cariño.
con la sedación endovenosa que permite relajar al paciente de tal manera que no se da cuenta de nada al estar prácticamente dormido durante el tratamiento.
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