Igual que sucede con los dolores de espalda, cada día más frecuentes, los dolores articulares son habituales y muchas personas conviven con ellos durante años sin ser conscientes realmente de qué les sucede. Lo que empieza como molestias difusas puede evolucionar hasta convertirse en dolor agudo. Puesto que la mandíbula no puede estar en reposo, su tratamiento es complejo. No obstante, tal y como explicamos a continuación, si el tratamiento se realiza correctamente, es muy eficaz y permite mejorar notablemente la salud dental en general.
Solución: provocado por la contractura muscular, debemos relajar la musculatura con varios tratamientos:
- Medicación relajante.
- Sesiones locales desinflamatorias en la zona articular, con calor, corrientes o láser.
- Infiltración local con anestésicos y corticoides.
- Placa de descarga de relajación. Consiste en un aparato ajustado a los dientes que se pone la persona afectada por la noche (generalmente cuando desarrolla la tensión muscular apretando los dientes) y que evita la contractura muscular, y protege los dientes.